sábado, 25 de marzo de 2017

¿Reconoces tus emociones?



"El Coaching es el Arte de modelar tu propio mundo"...
                                                                                 Trecuori


Conciencia Emocional: Las emociones que no gestionas, te controlan

Todos experimentamos emociones, pero no todos somos capaces de reconocerlas y ponerles nombre. De hecho, ¿sabías que se han llegado a catalogar unas 250 emociones y sentimientos? Entre la tristeza y la alegría, entre sentirnos mal o bien, existe un amplio abanico emocional en el que deberíamos profundizar.

Si no somos capaces de reconocer nuestras emociones y sentimientos, si no encontramos sus causas y no comprendemos cómo impactan en nuestros comportamientos y decisiones, no podremos gestionarlos adecuadamente y terminaremos viviendo en una montaña rusa emocional. Por eso es tan importante desarrollar la conciencia emocional.

Bruma emocional: Los peligros que entraña no distinguir las emociones

Un estudio muy interesante realizado por psicólogos de la Universidad de Michigan reveló que las personas que sufren depresión tienen una característica en común: no distinguen con precisión las diferencias entre las emociones negativas que experimentan, como la tristeza, la culpa, la ira y la frustración. Esto podría explicar, al menos en parte, por qué la depresión es tan difícil de superar.

Para llegar a estas conclusiones los investigadores les pidieron a personas sanas y a personas que padecían depresión que reportaran sus emociones en momentos concretos a lo largo de una semana. Así descubrieron que a las personas deprimidas les resultaba muy difícil distinguir entre las diferentes emociones negativas.

Estas personas estarían sumidas en una especie de “bruma emocional”, la cual se genera cuando no somos capaces de distinguir las emociones y etiquetarlas. El problema es que ese estado puede agravar estados como la depresión o la ansiedad. De hecho, es difícil mejorar nuestra vida si no sabemos exactamente cómo nos sentimos sobre algunos de sus aspectos.

Por ejemplo, ¿te imaginas qué difícil sería saber cuándo ha llegado el momento de llenar el tanque de combustible si no tuvieras ese indicador en el salpicadero del coche? Algo similar ocurre con nuestro estado emocional, no podemos mejorar o utilizar las emociones a nuestro favor si no sabemos cómo nos sentimos y por qué.

¿Qué sucede en el cerebro cuando etiquetamos una emoción?

Un estudio llevado a cabo en la UCLA desveló qué ocurre en nuestro cerebro cuando etiquetamos las emociones negativas. Estos neurocientíficos les pidieron a un grupo de participantes que vieran imágenes en las que aparecían rostros enfadados o con miedo.

Esas imágenes incrementaban la actividad en la amígdala, una región del cerebro íntimamente vinculada con las emociones que actúa como una alarma cuando detecta un posible peligro y desencadena una serie de cambios fisiológicos que nos preparan para huir o atacar. De hecho, se ha apreciado que la amígdala responde intensamente incluso ante imágenes subliminales, que nuestra conciencia no capta.

En este punto, los investigadores se preguntaron si el simple hecho de etiquetar esas emociones podría atenuarlas y disminuir el nivel de activación de la amígdala. A continuación, les pidieron a los participantes que identificaran las emociones que estaban viendo. Los resultados fueron asombrosos: casi inmediatamente la actividad de la amígdala comenzó a disminuir, mientras se activaba la corteza pre frontal ventrolateral, una zona vinculada con el pensamiento, la inhibición del comportamiento y el procesamiento racional de las emociones.

En práctica, lo que sucede es que cuando etiquetamos lo que sentimos nos vemos obligados a activar la parte más racional del cerebro. Esa zona echa una especie de “freno de mano”, evitando que las emociones tomen el control. Al entender lo que nos ocurre, el impacto emocional negativo disminuye y hace que las emociones sean menos dolorosas.

Un programa para desarrollar la conciencia emocional

La conciencia emocional es la capacidad para reconocer nuestras emociones, identificarlas y ponerles un nombre. Esto significa, ante todo, la posibilidad de experimentar y reconocer múltiples emociones, sentimientos y estados de ánimo. También implica que la persona domina un vocabulario emocional suficientemente rico que le permita expresar exactamente lo que siente.

Sin embargo, la conciencia emocional no se limita a reconocer y etiquetar las emociones sino que también significa comprender cómo impactan en nuestros comportamientos y pensamientos. Además, implica saber qué estamos sintiendo y por qué, encontrar la causa de esos estados y, sobre todo, aprender a usarlos a nuestro favor.

No nacemos con una conciencia emocional, esta se va desarrollando poco a poco, a medida que vamos experimentando nuevas emociones y los adultos que nos rodean nos ayudan a etiquetarlas y gestionarlas. Desgraciadamente, en muchos casos ese aprendizaje no se produce y la conciencia emocional se atrofia. Eso no significa que la persona no sea capaz de experimentar muchísimas emociones y sentimientos, sino que no es capaz de reconocerlos y, por ende, le resulta mucho más complicado gestionarlos.

La buena noticia es que la conciencia emocional se puede potenciar en cualquier etapa de la vida. Y cada vez se busca más el  Coaching para aprender reconocer y  gestionar  las emociones….

En un Proceso de Coaching, ya sea personal, u organizacional, descubrimos que la conciencia emocional, nos lleva a relacionarlos con los que nos rodean de una forma asertiva, teniendo una mejor comunicación, pues conociéndome y relacionándome mejor conmigo… me relaciono mejor con el otro.

A lo largo de 7-8 sesiones el Coachee podrá profundizar en el universo emocional a través de herramientas que facilitan el descubrimiento, la experimentación, la profundización y la gestión de las emociones.

Fuente: rinconpsicología


Te invito, a que conozcas una manera positiva de relacionarte contigo y con los demás en cualquier ámbito de tu Ser y hacer. Ponemos a tu disposición herramientas que te llevarán a conocerte y  moverte  hacia tu bienestar, mejorando tu entorno. 

“Cambias tú... cambia todo”









viernes, 10 de marzo de 2017

Y... si bajamos la velocidad?


“No saboreamos nuestra comida, no cultivamos el arte de hacer 
las cosas bien hechas; en otras palabras, no disfrutamos 
el viaje por estar tan enfocados en llegar a nuestro destino”

La mayoría de nosotros hoy en día estamos consumidos por el correr diario. Trabajamos rápidos, jugamos rápidos, amamos rápido, y a la vez, somos personas multitarea. Conducimos por el carril rápido y comemos comida rápida. Enviamos mensajes en vez de hablar, perseguimos la cantidad en lugar de la calidad. En definitiva, nos tragamos la vida en vez de tomarnos un tiempo para saborearla.

Toda esta velocidad en nuestras vidas tiene su costo. Nuestras relaciones sufren, nuestra productividad se resiente y nuestra salud, tanto mental como física, acaba llevándose la peor parte.

¿Cuál es el  antídoto para eso? reducir la velocidad. Sin embargo, hoy en día parece que llevamos la velocidad en nuestro ADN, así que “parar” quizás puede ser todo un reto.

¿Qué es el movimiento slow?

Como cita Carl Honoré, el “padrino” del movimiento slow, que lo define como: “el principio central del movimiento slow es tomarse el tiempo para hacer las cosas correctamente, y por lo tanto disfrutar más del proceso”.

El movimiento slow te hace recuperar tu equilibrio. Algunas cosas es normal quererlas hacer rápido, pero ¡no todo!. Dar un paseo en bicicleta, salir a pasear, leer un libro en un banco del parque, quedarse en casa sin hacer nada.

Movimiento slow y la comida

La velocidad que tenemos en la mesa es algo mundial que comenzó a producirse con la revolución industrial, pero nunca tuvo tanto auge como en la actualidad. Muchas veces comemos delante de la computadora o de la televisión, mientras leemos, mientras conducimos, mientras trabajamos, etc… ya no hay ni tiempo para comer.

Llamado Slow Food por su popularidad y por hacerle rivalidad a las tan conocidas comidas “fast food”. Trata de enseñarnos el placer de volver a disfrutar de la comida, tanto del proceso de elaboración como de degustarla entre los tuyos, hablando, riendo, en definitiva disfrutando.
Disfruta de los productos frescos y locales, de aquellas recetas de la abuela, comparte cenas con tu familia y amigos, pero sin televisión o el celular. Vuelve a tener tiempo y a disfrutar del placer de la comida.

Mente y Cuerpo

La mente suele estar en constante ebullición, pasa de un pensamiento a otro, siempre está activa. Sin embargo, el cerebro redirá mejor si podemos desacelerar esta forma de pensar tan moderna de hoy en día.
Ser conscientes de nuestra forma de pensar y de que tenemos que modificarla nos vuelve más creativos. Hay estudios que muestran como el ser humano piensa más creativamente cuando está libre de estrés y presión por el tiempo.

Por otra parte, respecto a la actividad física, hoy en día parece que la única forma de mejorar el físico es exponer al corazón al máximo. Sin embargo, está demostrado que hacer ejercicio con más lentitud tiene mejor resultado. Simplemente salir a caminar hace que nos relajemos y disfrutemos del alrededor.

Nuestro trabajo

Estamos regidos por una sociedad que nos enseña a que el trabajo nos debe de consumir muchas horas de nuestra vida, sin embargo, el resto de las cosas que si lo pensamos fríamente son mucho más importantes: como la familia, los amigos, los paseos, etc.. están regidos por horarios.

Sabemos que somos menos productivos si estamos cansados, estresados, insatisfechos o enfermos. El trabajo es necesario, pero que sea lo más importante y ocupe la mayor parte de nuestra vida es una locura. El tiempo que resta para disfrutar de las cosas sencillas y diarias es escaso. El movimiento slow nos propone trabajar menos, defendiendo el hecho de que las personas que pueden controlar sus horarios están más relajadas, son más creativas y productivas.

¿No crees que podrías poner en práctica algunos de
 los valores relacionados para mejorar la calidad de tu vida?

Una vida basándose en el movimiento lento, es más sana, plena, y más compasiva. Es menos estresante, menos exigente, y menos perjudicial.

Laura Pérez
Master en PNL y 
Master en Coaching con PNL

Hoy te invito ha desacelerar, a disfrutar este hermoso fin de semana con nuestra familia, amigos.... comiendo sin prisas, sin horarios …. sin correr para llegar a….. sólo experimentar lo que es no apegarme a horarios o metas,  vamos sólo a disfrutarnos y disfrutar a los que amamos…. ¿te animas a entrar al reto de bajar nuestra velocidad y caminar lentamente conscientes de cada pasos de éste día?


Patricia Garza
Coach/Terapeuta

patricia@trecuori.mx




sábado, 25 de febrero de 2017

Coaching es...


"Es un proceso de acompañamiento profesional que potencia la responsabilidad personal. Para ejercer de Coach uno tiene que haberse trabajado a sí mismo y para recibir Coaching, querer cambiar, crecer y evolucionar."

En nuestra responsabilidad de explicar lo que son los procesos de Coaching, estos tres corazones que damos vida a nuestro maravilloso oasis TRE CUORI, coincidimos en que éste escrito de Borja Vilaseca, es una de las mejores explicaciones que les podemos compartir.

Los seres humanos seguimos siendo esclavos de una sutil paradoja: hemos sido capaces de conquistar la Luna, pero no a nosotros mismos. Estamos tan obsesionados por lo que sucede afuera que no queremos ver lo que nos pasa adentro. De ahí que edifiquemos lujosos apartamentos en rascacielos de más de un kilómetro de altura, pero todavía no sepamos cómo construir un sano y sostenible bienestar emocional para disfrutar de una vida plena.

Afortunadamente, el egoísmo, la negatividad, el vacío existencial, la angustia, la tristeza y, en definitiva, el sufrimiento que estamos cosechando como humanidad, son claros indicadores de que nos estamos equivocando al priorizar el desarrollo externo antes que apostar por el interno. No importa lo mucho que trabajemos ni lo sofisticada que sea la tecnología que utilicemos: mientras nuestro corazón y nuestra mente sigan en guerra, seguiremos creando caos y conflicto a nuestro alrededor.
Y ya nos lo pueden decir por activa y por pasiva. Pero lo cierto es que no solemos cambiar nuestro foco de atención hasta que nuestra existencia se vuelve insoportable. Pues bien, a principios de siglo XXI parece que estamos llegando a una saturación colectiva de malestar.

LA ERA DE LA RESPONSABILIDAD PERSONAL

“Toda verdad pasa por tres etapas. Primero es ridiculizada, luego es violentamente 
rechazada y finalmente es aceptada como evidente.”
(Arthur Schopenhauer)


En este contexto psicológico y económico se está produciendo el denominado “despertar de la consciencia”, que consiste en darnos cuenta de que más allá de nuestras circunstancias siempre tenemos la opción de elegir nuestro pensamiento, nuestra actitud y nuestro comportamiento. Y estas decisiones son las que crean y determinan la calidad de lo que experimentamos en nuestro interior y, posteriormente, lo que creamos en el exterior.
Esta revelación suele vivirse como un clic en nuestra mente. Y consiste en reconocer que nuestra vida interior puede ser mucho mejor: que nosotros mismos podemos cambiar, crecer y evolucionar para ser más felices de lo que somos ahora. Lo queramos o no ver, ha comenzado una nueva era con una nueva filosofía: la responsabilidad personal. Dentro de muy poco ya no va a valer eso de engañarnos a nosotros mismos, amparándonos en el círculo vicioso del victimismo. Más que nada porque no funciona.

Lo que sí da resultados es hacer lo que probablemente menos nos apetece: enfrentarnos a nuestros miedos e inseguridades para empezar a tomar las riendas de nuestra vida. Lo que está en juego es aprender a llevar una existencia feliz y con sentido. Todo se reduce a comprometernos con nuestro proceso de entrenamiento emocional. Y aquí es donde puede ser muy útil probar el Coaching.

¿QUÉ ES EL COACHING?

“Solemos creer que seremos felices cuando las cosas nos vayan bien, pero lo paradójico es que las cosas nos empiezan a ir bien cuando aprendemos a ser felices.”
(Irene Orce)


El Coaching es un proceso de acompañamiento profesional que promueve nuestro autoconocimiento y desarrollo personal. Y parte de la premisa de que todos los seres humanos somos mucho más de lo que creemos ser: todos albergamos en nuestro interior una serie de cualidades, habilidades y competencias que podemos entrenar para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. De ahí que el Coach –que en inglés significa “entrenador personal”– haga de puente entre la persona que somos y la que podemos llegar a ser.

Lo cierto es que esta figura profesional apareció en la década de los ochenta del pasado siglo para asesorar y desarrollar jugadores de tenis más maduros emocionalmente. El experto norteamericano en entrenamiento deportivo, Timothy Gallwell, descubrió que la calidad técnica de los tenistas de élite era básicamente la misma y que, en última instancia, el éxito dependía de “la calidad psíquica o mental”, que este especialista denominó “juego interno”.

Esta teoría enseguida fue extrapolada al ámbito de la empresa por Sir John Whitmore, pionero en la práctica del Coaching ejecutivo. En este caso, el objetivo es promover que los directivos se conozcan y comprendan mejor, aprendiendo a ser dueños de su mente y de sus pensamientos. Esta introspección guiada de la mano del Coach puede generar un profundo cambio en la manera de verse y liderarse a sí mismos, así como de ver y liderar a sus colaboradores, creando culturas organizacionales más humanas, productivas y sostenibles.

LOS ESPEJOS NO DAN CONSEJOS

“Por mucho que te explique a qué sabe la mermelada de higo, no lo sabrás hasta 
que la pruebes por ti mismo.”
(Proverbio malgache)


Poco a poco, el coaching se está extrapolando al resto de dimensiones que conforman nuestra vida, pues en todas ellas siempre podemos crecer. Y a diferencia de la psicología tradicional –centrada más en el problema–, el coaching pone su mirada en la oportunidad de aprendizaje. El coach no da consejos ni toma decisiones, sino que actúa a modo de espejo para que sea el coachee o cliente sea quien descubra la solución por sí mismo.

Así, el filósofo griego Sócrates (470 – 399 a. C.), con su método mayéutico, fue el primer gran Coach que ha pasado a la posteridad. Su filosofía era simple; su impacto, muy profundo. Se dedicaba a hacer las preguntas pertinentes en el momento oportuno, permitiendo que su interlocutor descubriera la respuesta que estaba buscando. De ahí que el Coaching sea el arte de escuchar empáticamente para hacer buenas preguntas.

Cuentan que un maestro sufí explicaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre la entendían.
–Maestro –le dijo uno de ellos una tarde–. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado…
–Pido perdón por eso –se disculpó el maestro–. Permíteme que para enmendar mi error te invite a comer un rico melocotón.
–Gracias maestro.
–Quisiera, para agasajarte, pelarte el melocotón yo mismo. ¿Me permites?
–Sí. Muchas gracias.
–¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?
–Me encantaría, pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro…
–No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte. Permíteme también que te lo mástique antes de dártelo.
–¿No maestro! ¡No me gustaría que hicieras eso!
El maestro hizo una pausa y dijo:
–Si yo os explicara el sentido de cada cuento, sería como daros de comer una fruta masticada.

PRIMERO CON UNO MISMO

“Lo que no hacemos consciente se manifiesta en nuestra vida como destino.”
(Carl Jung)


Dado que esta disciplina está poniéndose de moda, se conocen algunos casos en los que se llama Coaching a “algo” que no tiene nada que ver con esta metodología. Sobre todo porque el “Coach” de turno no se ha formado debidamente ni conoce la deontología del Coaching. Y es que esta disciplina profesional sólo funciona cuando el cliente lo pide de forma voluntaria, no cuando le es impuesto desde afuera. Y no sólo eso. Si el Coach no se ha transformado a sí mismo primero, su espejo no estará lo suficientemente limpio para que sus clientes vean las causas de su malestar reflejadas nítidamente.

Es decir, que antes de “trabajar” sobre los demás, primero se ha de haber “trabajado” sobre uno mismo. Para ser Coach no basta con adquirir conocimiento: es necesario encarnar lo que se sabe. Si no hay coherencia entre la teoría y la práctica es que todavía no se comprende la información que se conoce. Por tanto, lo que se ha logrado con uno mismo, es decir, lo que se manifiesta en la propia vida, es lo único que se puede ofrecer y transmitir a los demás.

Así, relatan que una madre hizo un largo viaje a pie con su hijo para ver al gran líder Mahatma Gandhi. Una vez a su lado, le imploró: “Por favor, Mahatma, dígale a mi hijo que no tome azúcar, que a mí no me hace caso”. Después de una pausa, Gandhi le dijo: “Lo siento, pero no puedo decírselo en estos momentos. Regrese con su hijo en dos semanas.” Y quince días más tarde, la mujer hizo de nuevo el mismo largo viaje a pie con su hijo.

En esta ocasión, Gandhi miró fijamente a los ojos del muchacho y le dijo: “No tomes azúcar”. Después de agradecérselo, la mujer le preguntó con cierta perplejidad: “¿Por qué me pidió dos semanas? Usted sabe lo lejos que vivimos… ¡Podía habérselo dicho la primera vez que vinimos!” Y Gandhi, muy sereno, le respondió: “Perdóneme, pero no pude decírselo. Hace dos semanas yo también tomaba azúcar”.

INDICADORES DE DESARROLLO PERSONAL

“Verdad es todo pensamiento que deja paz y armonía en nuestra mente y 
todo acto que deja paz y armonía en nuestro corazón.”
(Gerardo Schmedling)


Llegados a este punto, ¿quién de nosotros puede beneficiarse de un buen proceso de Coaching? Pues aquellos que sintamos la necesidad de cambiar algún aspecto de nuestra forma de ser y de nuestra vida. ¿Y cómo podemos saber si estamos alineados con la mejor versión de nosotros mismos? Por los resultados que obtenemos en nuestro día a día. Aunque siempre podemos fingir ante los demás, no podemos engañarnos a nosotros mismos eternamente.

Existen tres indicadores internos de desarrollo personal: el primero consiste en verificar si somos felices, es decir, si nos sentimos a gusto con nosotros mismos estemos donde estemos y en compañía de quién sea. En segundo lugar, si experimentamos paz en nuestro interior, que nos permite dejar de reaccionar impulsiva y negativamente frente a la adversidad. Y en tercer lugar, si verdaderamente gozamos de este equilibrio interno, mantendremos en todo momento la humildad necesaria para servir a las personas que nos rodean.

A partir de estas tres virtudes internas, existen otros cuatro indicadores externos: un óptimo estado de nuestra salud física; la armonía de nuestras relaciones personales y profesionales; disfrutar de recursos económicos suficientes para poder vivir dignamente y la flexibilidad necesaria para adaptarnos y fluir en el lugar donde vivimos. Si no gozamos de un satisfactorio equilibrio en cada una de estas áreas, el Coachig puede ser una herramienta a tener en cuenta para alcanzar la maestría en el arte de vivir.

Artículo publicado por Borja Vilaseca en El País Semanal; 11 de octubre de 2009.

Te invitamos a experimentar esta forma de acompañmiento a ese lugar en tu vida al que quieres llegar, visita nuestra página www.trecuori.mx  estamos  esperando por ti.

pilar@trecuori.mx
maxi@trecuori.mx
patricia@trecuori.mx




sábado, 18 de febrero de 2017

Los Cuatro Acuerdos…


“No hay una razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”
- Dr. Miguel Ruiz

Cuando llegué a México hace 17 años me propuse a leer de vez en cuando en español y de pura casualidad me  encontré un libro que me encantó “Los Cuatro Acuerdos”. Hace poco, buscando un libro como regalo de cumpleaños para mi esposo he vuelto a tropezar con él. Así que he decidido contarles de este libro, que nos presenta cuatro puntos esenciales para poder alcanzar una vida equilibrada, libertad personal y felicidad. 
En ”Los Cuatro Acuerdos” el autor Doctor Miguel Ruíz comparte con nosotros las profundas enseñanzas de los toltecas, que hace miles de años eran conocidos como “mujeres y hombres de conocimiento”. A lo largo de nuestra vida hemos adquirido un sistema complejo de creencias y establecido miles de acuerdos tanto con nosotros mismos que con otras personas, con la sociedad, con nuestros padres, con nuestras parejas e nuestros hijos, con el sueño que es nuestra vida y con Dios. 
De estos acuerdos, muchos basados en miedos, los más importantes son los que hemos hecho con nosotros mismos ya que en estos acuerdos nos hemos dicho quiénes somos, que creemos, que sentimos y cómo nos debemos comportar. El resultado de estos acuerdos es lo que se llama personalidad y en ellos cada quien se dice: «Esto es lo que soy. Esto es lo que creo. Tengo la capacidad de hacer ciertas cosas y hay otras que soy incapaz de hacer. 
Frecuentemente dichas creencias son una carga mental y emocional, nos limitan y nos hacen sufrir y fracasar, así crean infelicidad. El libro enseña que es necesario aprender de modificar este sistema de creencias para conseguir un equilibrio interior que lleva a la felicidad. Tenemos que romper con esos acuerdos basados en el miedo y reemplazarlos por aquellos que surjan del amor. Para lograrlo la filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:
  
1.- Se impecable con tus palabras
Si eres impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo.” “Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte.”

Las palabras son intención en acción y nos dan poder para crear o destruir todo lo que nos rodea. Utilizar palabras contra los demás es usarlas contra ti. Sé coherente con lo que dices, piensas  y haces. Utiliza tus palabras apropiadamente y hónralas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Usa la magia blanca empezando por ti. Al ser impecable con tus palabras puedes ser libre, feliz y trascender el nivel de existencia.

2.- No te tomes nada personalmente
“Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos”

Lo que los demás dicen y hacen es una proyección de su propia realidad, de su propio sueño. Nada de lo que hacen es por ti. Cuando no dependas de las opiniones y los actos de otras personas, dejaras de ser la víctima de un sufrimiento innecesario. Si eliges seguir tu corazón sin tomarte nada personalmente experimentas felicidad y paz interior.

3.- No hagas suposiciones
“Toda la tristeza y los dramas que has experimentado tenían sus raíces en las suposiciones que hiciste en las cosas que tomaste personalmente”

Tendemos a hacer suposiciones, nos lo tomamos personalmente y nos inventamos historias que envenenan el alma y no tienen fundamento. No hagas suposiciones precipitadamente. Aprende a comunicarte claramente para evitar malos entendidos y dramas, te ayudará a  mejorar tus relaciones.  Pregunta lo que quieres saber y expresa tus necesidades. Si eres claro, tus palabras se tornan impecables.

4.- Haz siempre tu máximo esfuerzo
“Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa.”

Este acuerdo permite la transformación de los  primeros tres en hábitos profundamente arraigados.  Haz en todo momento lo máximo que puedas, ni más ni menos. De este modo evitaras juzgarte, recriminarte y arrepentirte. Para lograr el cumplimiento de los acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. Empieza otra vez desde el principio. No esperes lograr respetar los acuerdos siempre, únicamente haz tu máximo esfuerzo. Si lo haces siempre, serán menos frecuentes los desaciertos.
La conciencia de nuestras creencias adquiridas y la decisión de cambiar estos acuerdos abren nuevas posibilidades y conducen a dejar el ego y comenzar a ser cada vez más nosotros mismos. Ello nos puede llevar a un camino más sensato, libre y dictado por el corazón y una vida más armónica y feliz.

“Quiero que olvides todo lo que has aprendido en tu vida. Este es el principio de un nuevo entendimiento, de un nuevo sueño. El sueño lo has creado tú. Es tu percepción de la realidad que puedes cambiar en cualquier momento. Tienes el poder de crear el infierno y el de crear el cielo. ¿Por qué no soñar un sueño distinto? ¿Por qué no utilizar tu mente, tu imaginación y tus emociones para soñar el cielo?” - Dr. Miguel Ruiz

  
Maxi Hiedemann/Coach
maxi@trecuori.mx