viernes, 22 de enero de 2016

Naciendo SER HUMANO



 Imagen de Juan Gatti                                   

Los seres humanos no nacen para siempre el día
en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga
a parirse a sí mismos una y otra vez.
-Gabriel García Márquez



¿Qué cuántas veces he nacido... En esta misma vida?

Podría haber muchas respuestas, pienso.
Desde cada vez que he abierto o cerrado capítulos en mi vida en lo personal, en lo académico, en la recuperación de la salud o de la libertad –la que cuando me falta, me atrapa en forma de emociones y me aprisiona, me esposa el corazón y la mente, y no me permite ver claramente el potencial que tengo y el ser creativo que yo soy-.

En definitiva, el llegar a “ser humano” es el mejor proyecto, dado que el ser humano es más una posibilidad que un hecho.
Cuando uno nace humano, puede también elegir tener una vida incluso menor a la animal, sin significado, sin valor, donde el día que sigue sea igual al día anterior, sin propósito, sin sentido y más grave: sin conciencia, llevado por la vida “que me toca” y no por la vida que DECIDO.

Nacer ser humano implica antes que nada una RESPONSABILIDAD, pues no estoy yo forzada a operar simplemente por mi estructura biológica, ni a seguir las tradiciones familiares -porque son legados de alguien más, que quizás comparta mi sangre, pero nunca mi esencia ni mis ideales-, ni los patrones que en algún momento me ayudaron pero que hoy no aportan a mi vida, a los cuales agradeciendo sería la mejor forma de despedirme de ellos.

Cuando quiero decir con gran regocijo “¡Soy libre!”, mi otra parte más sabia me susurra muy de cerca: “Eres responsable”, lo que me obliga en definitiva a hacer polvo a la “víctima” que he parido dentro de mi para dejar que los demás sean los responsables de mi vida y no preocuparme por nada, a costa de quedarme sin florecer, sin ser de verdad yo con mis sueños, sin nacer siendo alguien más grande, más plena, realizada, autónoma dentro de la interdependencia.

¿Cuántas veces he esperado que el otro sea el que me “complete”, el que me valide, el que me acepte?
¿Cuántas veces exijo del otro que quite la vista del televisor, del periódico, del celular y que esa mirada me la ofrezca a mi para sentir que con ella y su gesto me valide?

Solo seré un proyecto completo de ser humano cuando acepte sonriendo los retos que día a día surgen para mi, dándome la oportunidad de expandir mi potencial y la concepción quizás pobre que tengo sobre mí misma, -si es que logro superarlos- y, por el contrario, -si no lo logro-, agradecerlos también porque ellos me invitan a viajar por caminos insólitos, a probar nuevas cosas, a arriesgarme, y finalmente a equivocarme para aprender, para re-nacer y para CRECER.

Me parece increíble pensar que entre miles de millones de formas de vida, sólo el ser humano es capaz de darse cuenta que es humano. ¿Qué quiero hacer con esto? –me pregunto-, y te pregunto a ti:


¿Quién de verdad deseas ser?

¿Estás dispuesto a nacer de nuevo?


Me encantaría acompañarte en la gestación de la mejor versión de ti mismo.


Pilar Padilla / Coach
pilar@trecuori.mx






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