viernes, 12 de febrero de 2016

No soy, SOMOS.





“Todo está ligado, todo se une en el universo. No se puede separar la
parte del todo: la interdependencia rige el orden cósmico.”
-Taisen Deshimaru



¿Cuántas veces he recibido un halago y pienso que es sólo a MÍ a quien lo hacen?

Esta es una cuestión en la que llevo reflexionando por unos años, a partir de charlas con grandes Maestros Espirituales.

Al menudo solía pensar en lo mucho que había hecho por mí misma en momentos de adversidad desde temprana edad y lo reforzaban frases que escuchaba de personas fuertes que se dicen “hechos por si mismos”, como si eso pudiera ser realidad.

¿Podríamos ser quienes somos sin nuestras madres y nuestros padres? ¿Podríamos saber lo que sabemos sin nuestros maestros de cátedra y de vida? Incluso, ¿podrían nuestros padres haber existido sin sus padres y los padres de sus padres? Y los maestros ¿podrían habernos enseñado sin haber aprendido de otro lo que nos aportaron? Y más, ¿sin también tener padres?

Y si seguimos así, no acabarían las causas que nos regalan la consecuencia de lo que somos, los seres que nos han alimentado, cuidado, cubierto, protegido, defendido, enseñado, etcétera, etcétera.

Hoy comparto contigo un sencillo pero poderoso ejercicio sistémico, que nos permite sentir y honrar a los que principalmente nos han abierto paso para hoy nosotros poder contar nuestra historia, nuestros ancestros:

Visualiza a tus padres detrás de ti, del lado derecho –tomándote de tu hombro- a tu padre y del lado izquierdo a tu madre, detrás de ellos –de la misma manera- a tus abuelos, detrás a tus bisabuelos y así a todos tus ancestros.

Ahora dices:

“Hoy quiero honrar a toda mi familia, sobre todo a mis ancestros. Yo vengo de ustedes. Ustedes son mi origen. Al llegar antes que yo me facilitaron el camino que hoy tránsito.

Hoy le doy un lugar en mi corazón y en mi sistema de familia a cada uno de ustedes.

Hoy honro a los que lo hicieron bien y a los que lo hicieron mal.

A los que se fueron y a los que se quedaron.
A los buenos y a los malos.
A los ricos y a los pobres.
A los fracasados y a los exitosos.
A los saludables y a los enfermos.
A los que conocí y a los que no.
A los que lo lograron y a los que no.

A cada uno de ustedes los honro, sobretodo a cualquiera de ustedes que haya sido excluido por cualquier motivo.

Yo no estaría aquí si ustedes no hubieran llegado primero que yo. Los llevo a todos conmigo en cada paso que doy y en cada cosa que hago.

A partir de hoy cada paso que doy con mi pie derecho lo daré con mi padre y toda la familia de mi padre.
Cada paso que doy con mi pie izquierdo lo doy con mi madre y la familia de mi madre, respetando los destinos de todos.

Les pido que me den su bendición para ser una persona más saludable, exitosa, amada, amorosa y abundante. Lo haré en honor a ustedes poniendo el nombre de mi familia y mis raíces en alto.

Gracias, gracias, gracias.”

-Aportación de Zureya Queipo Meneghini. 

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Quisiera terminar compartiéndoles un propósito personal e invitando a todos aquellos que quieran unirse:

Cada vez que me sienta grande, importante y totalmente autónoma, me preguntaré: ¿Quién sería yo sin el apoyo de todos los demás?, ¿Existiría siquiera?... Y cada vez que vea a alguien como poco, insignificante, pequeño, entonces me preguntaré: ¿Qué puedo aportar para su crecimiento de la misma manera en que muchos me han aportado a mí?


Cierro estas líneas rindiendo un pequeño pero sentido homenaje a Abigail, la mujer que trajo en su vientre y en su alma a Patricia, uno de mis dos corazones en Tre.Cuori. Gracias a ella tengo como legado a mi amiga, mi compañera y la escucha de muchos de mis sueños y parte importante de otros sueños realizados.
Abigail, hoy te honro, honro tu linaje y agradezco la huella que dejaste. ¡Feliz regreso al hogar!


Adentro están aquellos que ya no están más. Por eso cuida el amor, que es nuestro único alimento para ser felices.



Pilar Padilla / Coach
pilar@trecuori.mx