sábado, 23 de abril de 2016

Cuando me amé de verdad…



“Sólo cuando uno se ama a sí mismo puede amar de todo corazón a los amigos, la vida, el mundo.”
-David Safier

Hace casi una década, cuando mi hija tenía tres años, jugábamos un juego que se llamaba ¿Quién me ama? Yo le preguntaba ¿”Quién te ama?” y ella me contestaba: “Mi mamá, mi papá, mi abuela”, etc. Y un día su respuesta fue: “Yo, yo me amo mucho a mí misma”. En el primer instante me quedé desconcertada, perpleja. Esta respuesta no la había esperado. ¿Pero por qué no? Me di cuenta que yo no conocía este concepto de “amarme a mí mismo”.

Recuerdo que mi abuelo decía a mis papás: “No elogien a los niños, se van a creer mucho.”  Unos de los valores importantes en mi casa eran la modestia y la humildad; valores que pueden ser muy transcendentales. Desde mi punto de vista en mi casa muchas veces fueron mal interpretados. Y no nada más en mi casa. Desde tiempos inmemoriales el amarse a uno mismo no está bien visto por la sociedad. Son muchas las personas que todavía no conocen el valor y la importancia que tiene amarse uno mismo, y no estoy hablando de la soberbia, de la presunción ni de creerse el centro del mundo, hablo de la salud y la necesidad de sentirse a gusto consigo mismo para poder vivir y disfrutar de la estabilidad emocional. Incluso es un regalo a los demás, el amor propio es la base fundamental para poder amar a los demás, si yo no soy capaz de amarme a mí mismo no puede amar realmente a otro.

Amarse a uno mismo es esencial para vivir con plenitud, alegría y paz.
En mi búsqueda acerca del tema del amor propio me encontré a estas sencillas y hermosas palabras del actor y director británico, Charles Chaplin. Encontré mucha verdad en ellas.


Cuando me amé de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin


Después de 10 años me sigue encantando este texto y de vez en cuando lo vuelvo a leer. Y todas las veces se llena mi corazón con agradecimiento y alegría, recordando a una  niña chiquita despeinada, la boquita manchada de chocolate, mirándome con sus ojos cafés enormes, enseñándome una de las lecciones más importantes de mi vida. 


Maxi Hiedemann / Coach
maxi@trecuori.mx