sábado, 18 de junio de 2016

Es urgente





“Todo el mundo busca la felicidad, Y hay un medio seguro para encontrarla. 
Consiste en controlar nuestros pensamientos. La felicidad no depende
de condiciones externas, depende de condiciones internas.”
-Dale Carnegie


Empiezo a escribir esta entrada al blog de Tre.Cuori con una reflexión que he traído muy presente en mi mente especialmente desde el fin de semana pasado, donde pude ver a futuros Coaches de la Escuela que me Certificó con aval de la Federación Internacional de Coaching (ICF) practicando las competencias para después acompañar a personas verdaderamente desde un marco ético y profesional.
Para estas prácticas hay quien se presta de Coachee (cliente) y quien funge de Coach y hace el acompañamiento, presentándose evidentemente un tema real.

E igual que lo que veo en mi despacho, en cada sesión –presencial o virtual-, las personas que llegan y que solicitan un proceso de acompañamiento, sin importar el género, la edad, la situación laboral, el credo, cualquier preferencia… quieren progresar. A todos nos hace comunes un fin: queremos ser felices, queremos dejar de sufrir.

Una sesión de Coaching se abre con la pregunta que formula el Coach: ¿qué quieres lograr? (del punto A donde  se encuentra –situación actual-, al punto B a donde quiere llegar –la situación deseada- en cualquier área de la vida. El Coaching es para TODOS), y la respuesta por parte del cliente siempre es una que refleja que quiere estar en un lugar mejor, más satisfactorio, más significativo, tomar la mejor decisión en un aspecto, sentirse en bienestar consigo mismo y con el mundo.
No hay clientes que lleguen porque quieran trabajar en ser menos felices, en provocarse malestar, en retroceder.

Entonces me digo a mí misma “Pilar, lo que urge es ser feliz”. Me urge a mí, como te urge a ti. Es una urgencia para todo humano, y más allá, para todo ser sintiente.

Reflexiono: mientras no llegue a ser yo QUIEN verdaderamente quiero ser, caminaré mi camino con los pies de los demás, con el rumbo al que me lleve la vida, y no con el rumbo al que YO lleve mi propia vida.

Se requiere un arduo trabajo personal, un plena consciencia de cómo reacciono ante lo que sucede en mi cotidianidad, un cambio de creencias, un correcto manejo de las emociones, un vivir en el presente, construyendo mi futuro con mis decisiones del hoy.

Y también importante decirlo, en esta urgencia de ser feliz, es necesario voltear a ver mi propia sombra antes de ver las sombras de los demás. Es necesario responsabilizarme de mis actos, de cómo me siento ante los hechos de los demás… no de cómo pienso que ellos “me hacen sentir”.

Para ser feliz, urge actuar de manera ética ante la vida, urge dejar de “pisar callos” para llegar más alto. Urge honrar a nuestros padres, por el simple hecho de que nos trajeron al mundo. Urge honrar a nuestros maestros, a los cuales les debemos lo que sabemos. Urge hablar con la verdad. Urge no aparentar. Urge agradecer toda dificultad en nuestro camino, porque seguramente ésta nos ha hecho más fuerte. Urge poder ver los milagros diarios, a los que soy ciega por vivir en automático. Urge creer en la magia para hacerla posible. Urge creer en mí, para hacerme posible. Urge validarme y validar a los demás. Urge poder verme vulnerable. Urge cicatrizar mis heridas. Urge ser compasivo con los demás y conmigo. Urge romper las cadenas que me atan. Urge creer que soy más de lo que puedo ahora imaginar. Urge creer que mi voluntad puede hacer que las cosas ocurran. Urge transformar mis limitaciones en oportunidades. Urge compartir mis talentos. Urge tener un trabajo que ame, para que los recursos de este trabajo vengan del amor, no de la necesidad. Urge tomar decisiones desde la sabiduría, no desde el hartazgo. Urge ver para adentro y dejar de ver para afuera. Urge dejar los intoxicantes, no solo lo que me dañan físicamente, sino las relaciones que no me aportan y que además exponen lo menos virtuoso de mí. Urge terminar con mis enemigos internos. Urge aprender de mis enemigos externos el valor de la tolerancia. Urge perdonar aunque sea por egoísmo. Urge abandonar la idea de que soy autosuficiente y aceptar que dependo de los demás para sobrevivir. Urge apreciar al otro. Urge dejar de construir muros. Urge hacerme consciente que mis decisiones impactan en los demás. Urge saber que soy uno con todo. Urge ser humilde y saberme aprendiz de la vida. Urge ser agradecido. Urge dirigir mi pensamiento hacia lo positivo y elevado. Urge hacerme cargo de mi, para después poder hacerme cargo del otro.

Urge dejar de dormir y urge despertar. Urge saber que no tenemos tiempo que perder, que nuestra vida es fugaz. Urge sorprendernos, saber que ningún momento es ordinario. Urge dejar de proyectar nuestros sueños… urge hacerlos realidad.


Ahora me gustaría saber:


Y tú ¿Qué quieres lograr?



Pilar Padilla / Coach                                                                             pilar.padilla@trecuori.mx




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