sábado, 2 de julio de 2016

El Poder de la Vulnerabilidad…



“La vulnerabilidad suena como la verdad y se siente como coraje. La verdad y el coraje no siempre son cómodos, pero nunca son debilidad.”
– Brené Brown

Hace unos meses mi querida compañera Pilar Padilla escribió un blog con el titulo: “Mi vulnerabilidad, mi fortaleza”. Ese blog me encantó y me movió mucho,   tanto que me di la tarea de investigar y aprender más sobre la vulnerabilidad. Hoy puedo decir que para mí, la mejor y más sencilla manera de entender la vulnerabilidad y su importancia, es viendo esta conferencia de la serie TED-TALKS de Brené Brown, titulada: “El Poder de la Vulnerabilidad”, en donde ella resume una gran parte de su trabajo en tan solo 20 minutos. A continuación van a  encontrar  una breve información sobre ella y algunas ideas más importantes e interesantes de su conferencia: 

Brené Brown es profesora e investigadora en la Escuela Universitaria de Trabajo Social de la Universidad de Houston. Es escritora y conferencista y ha dedicado su carrera investigadora al estudio científico del funcionamiento interno de una serie de conceptos como la vergüenza, la vulnerabilidad, la dignidad y la conexión. Brown ha realizado aproximadamente 10,000 entrevistas. Debido a que ella ha hablado con miles de personas sobre temas relacionados con la conexión, compasión, amor y el sentimiento de dignidad y pertenencia, tiene una perspectiva amplia y detallada sobre la esencia humana.
Ella empieza la conferencia explicando que la  conexión es nuestra razón de ser. Para los seres humanos eso es el propósito, lo que le da sentido a nuestra vida. La conexión, la capacidad de sentirse conectados, así estamos diseñados a nivel neurobiológico.

Cuando inicia  su investigación, se encuentra con “esa cosa sin nombre que desenmaraña la conexión por completo de un modo que jamás había entendido o visto antes”. Entonces se aparta de la investigación y se empeña en descubrir de qué se trata. Y resulta ser que es la vergüenza. ¿A qué se refiere con vergüenza? La vergüenza es el temor a la desconexión. Es un miedo universal, todos tenemos esta pequeña voz que nos dice: “Hay algo dentro de mí que, si otra gente lo ve, o llega a saber, no voy a ser digno de establecer una conexión con ellos.”

A nadie le gusta hablar del sentimiento de la vergüenza y cuanto menos hablamos de eso, más lo padecemos. Lo que refuerza esta vergüenza es el sentimiento de "no soy lo suficientemente bueno"; todos lo conocemos: "No soy suficientemente inteligente,  delgado, atractivo, inteligente, exitoso etc.". Detrás de la vergüenza subyace un sentimiento de vulnerabilidad insoportable.  

Y se interesa cada vez más por  las cuestiones de la vergüenza y la vulnerabilidad, y la relación entre ellos. Entrevista cientos de personas acerca de tema y se da cuenta que, a groso modo,  hay dos grupos de personas:  quienes tienen un sentido de dignidad – los que sienten profundo amor y pertenencia - y quienes luchan y pelean con eso - las personas que siempre se preguntan si son lo suficientemente buenas.

Buscando la diferencia entre estas personas descubre que en realidad hay sólo una variable que separa a las personas en los dos grupos. Simplemente es que la gente que tiene un sentimiento profundo de amor y pertenencia cree que es digna y merecedora de amor y pertenencia. Es tan simple como eso. Creen que lo merecen. ¿Y qué pasa cuando la gente se siente insuficiente? Este sentimiento evita que se conecten, es precisamente el temor a no merecer la conexión.
Debido a estos resultados le surge la pregunta ¿Qué tienen las personas que se sienten dignas, en común?

El resultado de las entrevistas muestra  que lo que tienen en común, es el sentido del coraje. Da una explicación muy interesante del termino coraje, separándolo de la palabra valentía  Aclara que  proviene de la palabra latina "cor" que significa corazón y que el significado original  era: “contar la historia de quién eres con todo tu corazón”. Esas personas tienen el coraje de ser y mostrarse imperfectos. Son capaces de ser compasivos y amables con ellos primero y luego con los demás. Porque resulta ser, que no podemos tener compasión con otras personas si no podemos tratarnos con amabilidad a nosotros mismos. Y la conexión se obtiene como resultado de la autenticidad. La gente con coraje es capaz de renunciar a quienes  pensaban que deberían ser para ser quienes realmente son, algo absolutamente necesario para lograr la conexión.

Otro denominador común de esas personas es que son capaces de aceptar plenamente su vulnerabilidad. Están convencidas  que lo que las hace vulnerables las hace hermosas. No se expresan  de la  vulnerabilidad como algo incómodo ni tampoco doloroso. Sencillamente asumen que  es algo necesario. Hablan de la disposición a decir primero "te amo", de la disposición a hacer algo sin garantías,  están dispuestas a invertir en una relación que podría o no funcionar. Ellos asumen que es algo fundamental.

Brené Brown vuelve a la investigación y pasa el siguiente par de años tratando de entender las elecciones de las personas "de todo corazón", y  que por el otro lado, la mayoría de la gente hacemos con la vulnerabilidad. ¿Por qué luchamos tanto contra eso? Uno de los resultados de la investigación es que insensibilizamos la vulnerabilidad para no sentirla. Vivimos en un mundo vulnerable. Y una de las formas de enfrentarlo es “anestesiar”  la vulnerabilidad.

Pero los estudios también muestran que uno no es posible insensibilizar o adormecer selectivamente una emoción.  No se pueden insensibilizar las emociones y sentimientos indeseados.  No se pueden adormecer sin anular al mismo tiempo la dicha, la gratitud, la felicidad y otras emociones positivas.   Como consecuencia nos sentimos miserables y vamos a buscar propósito y significado, lo que nos lleva a sentirnos vulnerables y entonces  lo anestesiamos. Se convierte en un ciclo peligroso.

¿Y por qué y cómo adormecemos?  Puede ser con comida, televisión y diferentes adicciones. Pero no es la única manera. Otra cosa que hacemos es hacer de todo lo incierto algo cierto y perfeccionar todo. Necesitamos certezas y perfección para sentirnos seguros. Mientras más miedo tenemos más vulnerables somos,  y mientras más vulnerables nos sentimos más miedo tenemos.

Al final del Ted-Talk;  Brené Brown resume que la  mejor manera de vivir una vida feliz es con vulnerabilidad, y dejando de controlar y predecir.  Hay que vivir con coraje, aceptando nuestra vulnerabilidad. Tenemos que dejarnos ver profundamente; permitir que los demás nos vean vulnerables. Hay que amar con todo el corazón aunque no haya garantías, a pesar de que eso en muchas ocasiones es muy difícil.  Tenemos que aprender  a detenernos y en vez de pensar que va a suceder una catástrofe decir: "Simplemente estoy muy agradecido porque sentirme tan vulnerable, significa que estoy vivo".

Y por último, lo  que quizá sea lo más importante es creer que somos suficientes. Porque cuando vivimos desde un lugar del "SOY SUFICIENTE", entonces dejamos de gritar y empezamos a escuchar, somos más considerados y amables con las personas que nos rodean y con nosotros mismos.

Pilar pregunta al final de su blog: ¿Ahora puedes ver por qué cuando yo soy vulnerable el mundo puede agradecerlo? Y sí, ahora lo puedo ver claramente.
Hoy te quiero preguntar: “¿Ahora puedes entender porque vivir con todo el corazón y ser vulnerable te hace más feliz a ti?


Maxi Hiedemann / Coach                                                             
maxi@trecuori.mx