sábado, 30 de julio de 2016

Haciendo del presente mi morada

                                       (foto by Justina Blakeney)

No más llanto, no más queja,
éste es el último poema desolado. Cuando dejes de quejarte, tu alma se refrescará. Cuando dejes de llorar, tus ojos se iluminarán.
-       Nguyen Binh

“Para ser felices necesitamos una cierta cantidad de frescura. Nuestra frescura puede hacer felices a los otros. Somos verdaderas flores en el jardín de la humanidad. Solo tenemos que mirar a un niño que juega o sueña y veremos con claridad que es una flor. Su rostro es una flor; su mano es una flor; su pie, sus labios son flores. Nosotros también somos flores, como él; pero tal vez hayamos permitido que las penalidades de la vida nos lastren y hayamos perdido nuestra frescura.”
Al inspirar, me veo a mí mismo como una flor. Al espirar, me siento fresco…
-Fragmento del libro “La paz está en tu interior”, de Thich Nhat Hanh.

Abosolutamente todos necesitamos conectar con nuestra parte espiritual, no la ligada a la religión, cualquiera que sea, sino la que venera a nuestro propio templo. El templo que somos. El templo que yo soy.
Y es que en la vida cotidiana, llena de actividades de todo tipo, pensamos que estamos saturados como para tener un momento de conectarnos con nosotros mismos, y así es como se nos pasa aquello a lo que llamamos vida, pensando en lo que ya se nos fue y en lo que no deberá de írsenos en el futuro… es entonces cuando lo que se nos está escurriendo entre las manos es el presente, el único momento en que puedo decidir y actuar. El momento del “regalo”.
Hace poco leí una frase de una mujer a la que admiro mucho, por su sabiduría acumulada en años de vida que decía: Nadie puede volver hacia atrás y hacer un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar ahora y hacer un nuevo final”… y el preciso y precioso momento del comienzo para crear el final que deseo es el AHORA.
Y ¿Ahora que estás leyendo este blog… estás sólo leyendo este blog? o ¿Lo lees en lo que piensas tu acto seguido… cocinar, lavar, preparar un informe para la empresa, ponerte unos calcetines… sonarte la nariz?
El mindfulness es atención, es la capacidad de reconocer lo que está pasando en cada momento, y como práctica espiritual, puede realizarse en cualquier instante del día, mientras estemos haciendo nuestras actividades cotidianas, pero cultivando la consciencia del momento presente y la concentración.
El elegir estar en el momento presente mientras trabajo, mientras convivo con mis seres queridos, mientras lavo los trastes, mientras paseo al perro hace la diferencia en cómo después lidio con las dificultades que surgen en mi día a día y en relación con los demás, y sobretodo genera en mí la virtud del agradecimiento, de no dar todo como hecho… de darme cuenta de la infinidad de causas y de efectos para que hoy pueda estar en este momento lavándome la cara con agua tibia y jabón perfumado… Es una muy rara y muy preciada mi existencia. Hay más seres que no tienen este privilegio de los que sí lo tenemos. Son también muy pocos que sabrán leer esto, con ojos sanos, con el corazón abierto… con acceso a una computadora y a internet… gozando de libertad.

¿Cómo puedo empezar a ser consciente de mi momento presente?

Puedo empezar por practicar el estar consciente de mi respiración –que la llevo a donde vaya y que sólo puedo experimentarla en el ahora-, y lograr con ello grandes efectos.
Thich Nhat Hanh (TNH), un líder espiritual venerado en todo el mundo por sus poderosas enseñanzas y sus publicaciones sobre el arte del mindfulness asegura que al centrarnos en nuestra inspiración, liberamos el pasado, liberamos el futuro, liberamos nuestros proyectos. Habitamos la respiración con todo nuestro ser. Nuestra mente regresa a nuestro cuerpo y nos encontramos verdaderamente ahí, vivos, en el instante presente. Estamos en casa. Un solo aliento, inspiración y espiración, puede hacer que estemos plenamente presentes y vivos otra vez, y entonces la energía del mindfulness se halla en nosotros. La plena consciencia o atención plena es la energía que nos hace estar plenamente presentes, plenamente vivos en el aquí y el ahora.
Luego, después de practicar hacerme consciente de mi respiración, puedo comenzar a hacer meditación –estar presente- mientras camino. Cada paso que doy en consciencia, me muestra las maravillas que poseo en el aquí y el ahora, disponibles para mí en este preciso momento. Puedo ahora coordinar un paso con un inhalar y el que sigue con un exhalar, por donde quiera que vaya andando.
Para esto, TNH sugiere un hermoso poema para acompañar este caminar en el presente:

He llegado, estoy en casa,
en el aquí, en el ahora.
Soy firme, soy libre.
En mí mismo me refugio.

«He llegado» significa: «Ya estoy donde quiero estar —con la propia vida— y no tengo que darme prisa en llegar a ninguna parte, ya no tengo que buscar nada». «Estoy en casa» significa: «He regresado a mi verdadero hogar, que es la vida, aquí, en el instante presente». Solo el instante presente es real; el pasado y el futuro solo son fantasmas que nos arrastran hacia el lamento, el sufrimiento, la preocupación, el miedo. Si cada uno de tus pasos te devuelve al presente, esos fantasmas dejan de tener poder sobre ti.
Al espirar, podrás dar tres pasos y seguir diciéndote a ti mismo: «He llegado; estoy en casa». Has llegado a tu verdadero hogar y las maravillas de la vida están aquí para ti; no necesitas vagar buscando otra cosa. Dejas de correr, te detienes.
Cuando te detienes, tus padres, tus abuelos y todos tus ancestros también se detienen. Cuando eres capaz de dar un paso como persona libre, todos tus ancestros, presentes en cada célula de tu cuerpo, también caminan en libertad. Si eres capaz de dejar de correr y caminar libremente, expresas el amor, la fidelidad y la devoción más concretos e intensos a tus padres y a todos tus ancestros.
Este poema de meditación contribuirá a que habites con solidez el instante presente. Concéntrate en estas palabras y serás capaz de establecer tu presencia firmemente en el presente; al igual que cuando subes unas escaleras agarrándote a la barandilla, nunca te caerás, asegura TNH.
(Fuente: La paz está en tu interior. Prácticas diarias de mindfulness”, de Thich Nhat Hanh.)

¿Ahora estás listo para dar el primer paso… con consciencia?




Pilar Padilla / Coach
pilar@trecuori.mx