sábado, 20 de agosto de 2016

Entonces ¿Cuándo?




Y de repente recuerdas todo el tiempo perdido, desprovisto de contenido... Los minutos desperdiciados que nunca recuperarás.
Uno comprende entonces que el tiempo es lo más precioso.
Porque el tiempo es la vida. Lo único que no vuelve.
–Jacqueline Susann


¿Te ha pasado como a mí que postergo el hacer las cosas verdaderamente importantes por dedicarme a otras que me causan mayor satisfacción?

En esta situación, sé que El Buda, como Maestro Espiritual me diría: “Tu problema es que crees que tienes tiempo”.

Y es que se nos va la vida postergando decidir, alejando el día en que inicie a emprender un camino en específico, esperando al siguiente lunes para dar el primer paso… esperando a que empiece el mes… esperando al año que entra.

Y ¿si ya no “entra” un año nuevo en MI VIDA? Y si no amaneciera mañana… ¿Hoy estaría feliz con lo que hice, con lo que dije, con lo que pensé?
O, por el contrario ¿Qué pendientes por hacer me llevaría en el corazón por haber pensado que mi tiempo era infinito y que mañana los resolvería?

¿Qué me es urgente?

Recuerdo el espíritu de la “emergencia”, que es uno que me ha sido enseñado por mi Maestro no solo en palabras sino con los hechos, uno en que es urgente “emerger” –salir- de donde nos encontramos hacia una mejor y más sabia interpretación de lo que sucede en la vida, y esencialmente a un estado mucho más significativo del SER, y ser no solo para nosotros mismos, sino ser lo mejor que podamos para con los demás. Para convertirnos en un mejor regalo al mundo.

¿Sabes que las Flores de Loto emergen limpias y puras –como inmaculadas- del fango, simbolizando con esto la búsqueda de la luz y de la elevación espiritual?

Creo que ellas no están pensando como yo en qué es fácil, qué es divertido y satisfactorio… ellas –las que se abren- me enseñan que simplemente, a pesar del ambiente lodoso que les rodea florecen, buscan sencillamente ser y con eso dan además  el regalo de la belleza a quienes las observamos. No esperan a brotar mañana, brotan hoy, abren sus pétalos, reciben el sol, esperan solo lo mejor. Sin miedo.

La procrastinación -del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro- postergación o posposición, es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables y normalmente es asumida como simple “pereza”.
Todos nos podemos ver influidos por ésta. Desde el gerente de la empresa que aplaza la reunión con sus colaboradores previéndola conflictiva, hasta el estudiante que deja el estudio complejo para el domingo en la noche, teniendo examen el lunes.

La procrastinación es un fenómeno que se ha descubierto de tal complejidad que resulta difícil analizarlo, por las complicaciones que presenta en identificar sus orígenes así como las muchas relaciones causa-efecto que se realimentan entre sí.

El "procrastinador" suele sobrestimar el tiempo que le queda para realizar una tarea, o bien subestimar el tiempo necesario -según sus recursos propios- para realizarla, lo cual supone un autoengaño, una percepción falsa sobre sus verdaderos alcances, una excesiva autoconfianza, manifestada por la falta de autocontrol y seguridad interna.

Hay también procrastinadores que sufren de letargos por estados de depresión, otros en cambio son amantes del perfeccionismo, y esto los priva de empezar a realizar proyectos porque temen que no podrán hacerlo tan perfecto como ellos desean, y por lo tanto pierden la motivación. También una baja tolerancia a la frustración ayuda a "dejar las cosas de lado", por miedo a que nos desborden y por tanto por miedo a cómo nos sentiremos entonces. Otro perfil muy distinto sería el de aquellas personas muy activas que disfrutan gestando ideas, pero que no pueden finalizarlas porque enseguida se distraen generando ya la siguiente; y postergan así decenas de tareas que obviamente no tienen tiempo para completar, según expone el autor Panama en su Revista “Society of 2000”.


Como reflexión final –y sea cual sea la causa raíz que me lleve a aplazar decisiones y acciones importantes para mi vida- me pregunto:

¿Es válido tener pretextos para comenzar después la vida que quiero HOY?
Para expresar lo que siento, para caminar hacia mis sueños, para tomar la responsabilidad de mi vida, para ser feliz con lo que eso me cueste...

El único momento de la acción es el presente, y el mañana sólo es una promesa construida en el mejor de los casos con mis acciones de este momento.

 Te pregunto ahora a ti:

¿Cuándo y por dónde vas a empezar a actuar? y sobre todo
¿Cuándo vas a dejar de pensar que “tienes todo el tiempo del mundo”?



Pilar Padilla / Coach

pilar@trecuori.mx