sábado, 21 de enero de 2017

Mirándonos en el espejo




“Ni siquiera un espejo te mostrará a ti mismo, si no quieres ver”.


¿Cómo es tu espejo interno?
¿Qué has visto de ti durante toda tu vida?

Una de las características fundamentales en un proceso de Coaching Profesional es que el Coach confía plenamente en el potencial de su cliente, aún éste mismo ni siquiera pueda vislumbrarlo, así que me he puesto a analizar últimamente sobre por qué podemos ver en los demás cualidades que ellos no ven en mismos, o por qué incluso nosotros no podemos ver en nosotros lo que los demás afirman que tenemos como características de carácter, físicas, etc.

La autoimagen -como definición-, es la imagen o representación mental que se obtiene de uno mismo y que no representa solamente los detalles que pueden estar disponibles a la investigación u observación objetiva de otros (como la altura, peso, color del cabello, género, etc.), sino también los elementos propios que se han aprendido acerca de mismo, ya sea por experiencias personales o por la interiorización de los juicios de los demás.

¿Pero cómo es que se crea en nosotros esa autoimagen?

Cuando nacemos, no sólo no sabemos hablar, sino que no tenemos consciencia de nosotros mismos, es decir, no sabemos quiénes somos.Nuestro mundo es nuestra madre y nosotros formamos parte de ella.
Poco a poco aprendemos a hablar a partir de relacionar las palabras que escuchamos con los objetos que se nos muestran.
Así como aprendemos lo que significan las diferentes palabras, aprendemos lo que nosotros somos, es decir, adquirimos una imagen de nosotros mismos.


Cuando decimos "yo soy", repetimos lo que nuestros padres han dicho sobre nosotros, cuando platican con otras personas o cuando nos dicen "eres___" o "no seas___". Nosotros escuchamos estas etiquetas y como son dichas por nuestros padresautoridades en primer término- las creemos y nunca las cuestionamos, es así que se convierten en nuestra auto-imagen: "yo soy ___".

Entonces, la auto-imagen es esa fotografía interna -y con frecuencia falsa-, que tenemos de nosotros mismos y que está presente cada vez que decimos o pensamosyo soyoyo no soyy resulta también ser la responsable de que digamosyo puedooyo no puedo”, así es que determina nuestra actitud ante la vida. Si pensamos que somos capaces, actuaremos llenos de motivación, si por el contrario, pensamos que no lo somos, quizás ni siquiera lo intentemos, o lo haremos con poco ímpetu.

Las etiquetas que nos afectan, son aquellas que hemos escuchamos con mucha frecuencia de parte de quienes han sido valiosos para nosotros o que son el resultado de relaciones significativas, el problema es que esas etiquetas que formaron nuestra autoimagen, no son un reflejo real de nosotros –es como vernos en un espejo de la feria, que distorsiona-, sólo muestran la manera de pensar de otros quienes han sido parte de nuestra vida.

¿Qué hacer con esto?

Les propongo un ejercicio creado por la psicóloga Silvia Russek que me ha parecido interesante, y que al practicarlo ha dejado en una grata sensación.

Haz una lista de todas las características negativas que crees que tienes y de todo lo negativo que piensas o que crees que los demás piensan de ti.
Por ejemplo:

    Soy un tonto,
    Le caigo mal a la gente,
    Mi nariz es horrible,
    Etc.

Deja un espacio junta a cada una de las críticas, para hacer anotaciones.

Analiza dónde aprendiste a pensar y a criticarte así.
No para buscar culpables y enojarte con ellos.
Ten en cuenta que la gente que te enseñó a pensar así, hizo lo único que sabía y podía.
Finalmente ellos también tuvieron malos aprendizajes, carencias y vivencias negativas.

Pero no tuvieron la opción que tienes :
Corregir los errores en tu manera de percibir, pensar y sacar conclusiones y aprender una nueva actitud ante la vida.

Analiza y corrige cada una de las críticas (descripciones negativas) que te hiciste.
Por ejemplo:
Si pusiste soy un tonto, pregúntate:
¿Todo lo que hago, en todo momento es una tontería?
Porque un tonto hace puras tonterías.
Si fueras un tonto, no estarías leyendo esto, ni lo entenderías.

Por lo tanto, quizás una mejor descripción sería:
Esto que hice, lo hice mal, fue una tontería.
Aquí cometí un error.
¿Cómo puedo corregirlo y qué puedo aprender para hacerlo mejor la próxima vez?

Si escribiste:

Tengo una nariz horrible”.
Pregúntate dos cosas:
-¿De verdad es horrible o simplemente fea? ¿La gente voltea a verme cuando
voy por la calle y se asusta de mi nariz?
-¿Qué tan importante es, realmente, el tamaño o forma de mi nariz? ¿Lafealdadde mi nariz es la causa de todo lo negativo que me ha pasado en la vida?Si así fuera, toda la gente fea o con algún problema o discapacidad física sería infeliz y fracasada y toda la gentebonitasería feliz y exitosa.
Si te es difícil analizar y corregir tus propias descripciones, escribe lo que le dirías a la persona que más quieres, si te hiciera dichos comentarios.
Pero recuerda basarte en la realidad.

Si hablas de una nariz enorme y deformada, seguramente no le diríastu nariz es preciosa”.

Quizás podrías decir algo así:
, tu nariz es grande, pero eres mucho más que una nariz.
Lo que cuenta es todo lo que has hecho y todo lo que eres capaz de hacer, si te olvidas de tu nariz.

Mantén estas listas cerca de ti y por lo menos una vez al día revísalas.

Hacia el final de la hoja, escribe con letras grandes: "Mis progresos". En cada ocasión que descubras que algún pensamiento negativo está perdiendo fuerza, pon una marca que represente tu éxito.
No importa si el logro es importante o no, la vida está hecha de instantes y pequeñísimas acciones que al unirse nos dan un todo



¿Puedes ahora ver una imagen más real de lo que en verdad eres?



Pilar Padilla / Coach
pilar@trecuori.mx